Hay veces que me muero de las ganas, pero me imagino escribiendo en la compu del living, sentada esforzándome en mantener una postura recta para no encorvarme más, sabiendo que después de 5 minutos voy a sentir ardor en la espalda por el esfuerzo y su subsecuente cansancio, y solo eso me basta que quitarme toda inspiración. Y es que estar sentada en esta compu muchas veces se me hace de lo más desinspirante, cualquier otro lugar me parece más propicio. Me encanta el asiento del tren para pensar, leer o imaginar, también las largas caminatas o las clases aburridas, típico, también la cama, los momentos antes de dormirme (aunque generalmente se me agolpan muchos pensamientos y voces propias y no puedo pensar nada conciso y repito una y otra vez la misma escena) y esos justo después de despertarme cuando la conciencia se mezcla con los sueños y se me ocurren los pensamientos serios más absurdos que tuve alguna vez despierta; también estando en la ducha, el agua me inspira para las escenas más dramáticas y románticas que se me ocurrieron alguna vez, y porque no, el inodoro es fuente de inspiración también. ¡Los viajes en auto! Nunca quiero terminarlos, así sea ir a mendoza o a la ferretería de la esquina. Imaginando, siempre imaginando.
Aveces me sorprendo prefiriendo mis pensamientos a la compañía o la voz ajena, estoy trabajando en eso, no es algo que me enorgullesca. Aunque este tema es tema para otra entrada, en algún otro momento.
La cosa es que se me ocurren cosas en los lugares más inoportunos, donde no tengo con que llevarlas a cabo. Porque ni el celular ni una hoja de papel van tan rápido como mi mente lo desea, apenas si mis manos y el teclado lo logran y aún así suprimo algunas partes para avanzar más rápido, agregando los detalles después. Intenté, y todavía lo hago, escribir las ideas que se me ocurren al momento que se me ocurren en el celu, pero suprimo mucho y no puedo meter en el celu la inspiración que tenía en el momento, porque cuando de verdad me inspiro, siento el momento. Y ese sentimiento no se puede meter en el celu para usar luego. Y así se me acumulan las ideas sin sentimiento, esperando en algún momento volver a sentirlo en el momento indicado.
Además de eso, y esto es también tema para otra entrada en algún otro momento, me siento estúpida. Muy estúpida. Sin vocabulario ni cultura general. Es algo en lo que también tengo que trabajar porque, además de que es horrible saberse y sentirse así, la mayoría de escritos que considero buenos poseen ambas cosas (aunque se que no solo de eso se compone un buen escrito ni es lo más importante, pero son un gran complemento).
En resumen quiero escribir, pero este lugar donde estoy sentada rai nao no me inspira ni me deja escribir todo lo que querría. Mismo ahora, me de la impresión que a esta entrada le falta más para considerarme satisfecha, la siento vacía y superficial. Aunque creo que eso es más que nada problemas con mi capacidad de formar opiniones concretas y precisas. Devuelta, eso es asunto para otra entrada, en algún otro momento.
Prímula.
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