jueves, 1 de septiembre de 2011

Todo el mundo está hablando de lo mismo

Candela.

Tal vez tarde caí, pero como cuando vas en la calle de siempre y levantas la mirada y vez un enorme edificio viejo que nunca antes habías visto, las cosas más obvias son las que más se me escapan.

Pero hoy descubrí un edificio.

Siempre le tuve miedo a los Zombies. ¿Por qué? Siempre pensé que era por que me superaba el morbo de personas masacrando personas, que aquellos a los que tenés queridos derrepente se transformen en una especie de monstruo que desea matarte, comerte o corromperte y transformarte en lo mismo. O todo al mismo tiempo y lo primero que resulte va. Todo mezclado con la insensibilidad (por algo los zombies están todos maltrechos) y bestialidad propia del asunto. Hasta que no te atrevas a salir de tu casa, que no sepas en quien confiar, que no estés segura de tu propia seguridad, emprisionarse en un refugio luchando por sobrevivir sin saber si vas a conseguir víveres, sin saber si vas a volver a ver a aquellos a los que querés, sin saber si uno de tus parientes son los que están ahí infectando inocentes. Sin saber si vas a vivir mañana. Mientras los de arriba están con el dedo sobre un botón para destruirlo todo y empezar de nuevo.

Y el edificio me mostró: No hace falta ir al cine para verlo. Con poner un noticiero me basta, con leer un diario, con hablar con la gente. Vivimos en una película de Zombies.



No hay comentarios:

Publicar un comentario