jueves, 29 de septiembre de 2011

BdS II: El saxofón

Tengo ganas de aprender de tocar el saxofón eso explica un poco el sueño que voy a contar a continuación.

Soñé que paseaba a la tarde por mi barrio, pero en lugar de mi barrio, se parecía a san telmo. Y veo un negocio de instrumentos musicales viejo, sabiendo que los saxofones son caros me metí para sacarme la duda de cuanto estaba. Voy y le pregunto al dueño y me muestra dos diferentes que tenía, pero los tenía desarmados y los empieza a armar, uno era más un clarinete ancho y dorado que saxo, al otro, que sí parecía saxo, le faltaba la boquilla, y el señor la va a buscar al fondo de un pasillo. Mientras está yendo le digo "No se moleste, que es solamente para saber el precio" y ahí el señor medio como que me mira de reojo con una mirada de viejo baboso y me dice "A vos, te lo dejo en 80". Y yo me quedé shockeada ¡pero si generalmente están entre 1000 y 2000! Entonces le pregunto si estaba seguro y me dice que sí, y aproveché, tenía 100 en el bolsillo y le dije que me lo llevaba. Mientras estaba en el fondo buscando la boquilla yo me asomé a la entrada del pasillo y había dos escaleras, una a la derecha que subía y una a la izquierda que bajaba. Antes, mientras armaba los instrumentos algunos pibes y pibas de 20 años aprox. entraban al negocio y se metían en el pasillo, entonces me puse a pispear a ver a donde se habían ido y descubrí que en los pisos de arriba y de abajo se juntaban un montón ¡y jugaban los juegos de Marley! Entonces voy devuelta con el señor y me da el saxo con el estuche y todo, le pago y por un momento de la emoción abrazo el estuche y ahí siento como que el viejo me toca la ropa (en el sueño tenía pollera... andá a saber porque). Entonces ahí me alejo, lo saludo rápido y me voy del local, antes de que pase alguna otra cosa. Era de noche cuando salí, fui a casa que quedaba creo justo que enfrente, me apuro emocionada para ir a mi pieza, en el medio me cruzo con mi hermano y le cuento rápido que me compré un saxo a 80 mangos sin frenar a saludarlo. Me encerré en la pieza y empecé a sacar tres partes y a armarlo. No sabia tocar, pero estaba desesperada por al menos soplarlo y sacarle algún sonido, aunque fuese desgarrador. Lo terminé de armar y antes de soplar me desperté.

BdS I: La estación

Soñé que eramos cuatro amigos, todos hombres jóvenes pero de no más de unos veintipocos años. Yo-chico era el único gay asumido del grupo y vivíamos juntos, la pasábamos bomba y estábamos felices, pero por alguna razón nos teníamos que separar. Fuimos a la estación de subtes (mi mente siempre se arma paisajes realistas y a mis habilidades, irreproducibles, a ver si puedo tirar los detalles más importantes), era de noche y estaba lloviendo, el subte era blanco. Más que estación de subtes parecía estación de tren, por lo que me acuerdo estaba al nivel del suelo, pero no estoy segura y pudo haber sido subterráneo, se pasaba de andén a andén por unas escaleras y pasillos que pasaban por encima de las vías, como las que se usan para cruzar autopistas y rutas. No había cemento, todo era metal azul oscuro casi negro, frío y mojado, pero no había paredes sólidas, todo era vigas que sostenían los pasillos, con piso enrejado y filas de caños una al lado de la otra, y había cables, muchos cables negros que pasaban entre las vigas y caños. El lugar era grande pero no había muchas personas.
Primero fuimos a acompañar a uno de mis compañeros (durante todo el sueño sospechaba que también era gay, y era más amanerado que yo-chico, en alguna parte del sueño estábamos en el departamento y estábamos hablando en mi cama sentados los dos y él abrazando a una almohada como las chicas en las pijamadas, con brazos y piernas), lo despedimos con un par de abrazos, tristones pero sonrientes. Y después fuimos a mi andén y lo abracé a uno y después al otro y ahí me largué a llorar. Y lloré y lloré y ellos me abrazaron y lloré. Mi tren venía y yo llorando. No se si me subí porque ahí me desperté, cuando el tren llegaba. Tampoco me acuerdo si tenía mucho equipaje, por lo que me acuerdo, era solamente una mochila.

No me desperté triste, porque al final era como una película y yo estaba esperando el final yaoi. Más que nada me desperté malhumorada, porque fue un mensaje de texto el que me despertó.

Sueños

Tuve un parcito de sueños esta semana, no muy importantes pero mepa que voy a empezar a escribirlos acá, porque quiero y puedo. Serán la Bitácora del Subconsciente (BdS), por si quieren seguirla.

jueves, 1 de septiembre de 2011

Todo el mundo está hablando de lo mismo

Candela.

Tal vez tarde caí, pero como cuando vas en la calle de siempre y levantas la mirada y vez un enorme edificio viejo que nunca antes habías visto, las cosas más obvias son las que más se me escapan.

Pero hoy descubrí un edificio.

Siempre le tuve miedo a los Zombies. ¿Por qué? Siempre pensé que era por que me superaba el morbo de personas masacrando personas, que aquellos a los que tenés queridos derrepente se transformen en una especie de monstruo que desea matarte, comerte o corromperte y transformarte en lo mismo. O todo al mismo tiempo y lo primero que resulte va. Todo mezclado con la insensibilidad (por algo los zombies están todos maltrechos) y bestialidad propia del asunto. Hasta que no te atrevas a salir de tu casa, que no sepas en quien confiar, que no estés segura de tu propia seguridad, emprisionarse en un refugio luchando por sobrevivir sin saber si vas a conseguir víveres, sin saber si vas a volver a ver a aquellos a los que querés, sin saber si uno de tus parientes son los que están ahí infectando inocentes. Sin saber si vas a vivir mañana. Mientras los de arriba están con el dedo sobre un botón para destruirlo todo y empezar de nuevo.

Y el edificio me mostró: No hace falta ir al cine para verlo. Con poner un noticiero me basta, con leer un diario, con hablar con la gente. Vivimos en una película de Zombies.