Soñé que eramos cuatro amigos, todos hombres jóvenes pero de no más de unos veintipocos años. Yo-chico era el único gay asumido del grupo y vivíamos juntos, la pasábamos bomba y estábamos felices, pero por alguna razón nos teníamos que separar. Fuimos a la estación de subtes (mi mente siempre se arma paisajes realistas y a mis habilidades, irreproducibles, a ver si puedo tirar los detalles más importantes), era de noche y estaba lloviendo, el subte era blanco. Más que estación de subtes parecía estación de tren, por lo que me acuerdo estaba al nivel del suelo, pero no estoy segura y pudo haber sido subterráneo, se pasaba de andén a andén por unas escaleras y pasillos que pasaban por encima de las vías, como las que se usan para cruzar autopistas y rutas. No había cemento, todo era metal azul oscuro casi negro, frío y mojado, pero no había paredes sólidas, todo era vigas que sostenían los pasillos, con piso enrejado y filas de caños una al lado de la otra, y había cables, muchos cables negros que pasaban entre las vigas y caños. El lugar era grande pero no había muchas personas.
Primero fuimos a acompañar a uno de mis compañeros (durante todo el sueño sospechaba que también era gay, y era más amanerado que yo-chico, en alguna parte del sueño estábamos en el departamento y estábamos hablando en mi cama sentados los dos y él abrazando a una almohada como las chicas en las pijamadas, con brazos y piernas), lo despedimos con un par de abrazos, tristones pero sonrientes. Y después fuimos a mi andén y lo abracé a uno y después al otro y ahí me largué a llorar. Y lloré y lloré y ellos me abrazaron y lloré. Mi tren venía y yo llorando. No se si me subí porque ahí me desperté, cuando el tren llegaba. Tampoco me acuerdo si tenía mucho equipaje, por lo que me acuerdo, era solamente una mochila.
No me desperté triste, porque al final era como una película y yo estaba esperando el final yaoi. Más que nada me desperté malhumorada, porque fue un mensaje de texto el que me despertó.
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