Tengo ganas de aprender de tocar el saxofón eso explica un poco el sueño que voy a contar a continuación.
Soñé que paseaba a la tarde por mi barrio, pero en lugar de mi barrio, se parecía a san telmo. Y veo un negocio de instrumentos musicales viejo, sabiendo que los saxofones son caros me metí para sacarme la duda de cuanto estaba. Voy y le pregunto al dueño y me muestra dos diferentes que tenía, pero los tenía desarmados y los empieza a armar, uno era más un clarinete ancho y dorado que saxo, al otro, que sí parecía saxo, le faltaba la boquilla, y el señor la va a buscar al fondo de un pasillo. Mientras está yendo le digo "No se moleste, que es solamente para saber el precio" y ahí el señor medio como que me mira de reojo con una mirada de viejo baboso y me dice "A vos, te lo dejo en 80". Y yo me quedé shockeada ¡pero si generalmente están entre 1000 y 2000! Entonces le pregunto si estaba seguro y me dice que sí, y aproveché, tenía 100 en el bolsillo y le dije que me lo llevaba. Mientras estaba en el fondo buscando la boquilla yo me asomé a la entrada del pasillo y había dos escaleras, una a la derecha que subía y una a la izquierda que bajaba. Antes, mientras armaba los instrumentos algunos pibes y pibas de 20 años aprox. entraban al negocio y se metían en el pasillo, entonces me puse a pispear a ver a donde se habían ido y descubrí que en los pisos de arriba y de abajo se juntaban un montón ¡y jugaban los juegos de Marley! Entonces voy devuelta con el señor y me da el saxo con el estuche y todo, le pago y por un momento de la emoción abrazo el estuche y ahí siento como que el viejo me toca la ropa (en el sueño tenía pollera... andá a saber porque). Entonces ahí me alejo, lo saludo rápido y me voy del local, antes de que pase alguna otra cosa. Era de noche cuando salí, fui a casa que quedaba creo justo que enfrente, me apuro emocionada para ir a mi pieza, en el medio me cruzo con mi hermano y le cuento rápido que me compré un saxo a 80 mangos sin frenar a saludarlo. Me encerré en la pieza y empecé a sacar tres partes y a armarlo. No sabia tocar, pero estaba desesperada por al menos soplarlo y sacarle algún sonido, aunque fuese desgarrador. Lo terminé de armar y antes de soplar me desperté.
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